Reflexiones sobre Periodismo Online

*Artículo publicado originalmente en “Anecdotario Periodístico”, blog que publiqué en el sitio de Reporteros Sin Fronteras (RSF), durante algunos años, hasta que el servidor se cerró por falta de recursos de la organización.

Con la firme convicción de que el periodismo online es el futuro y convergencia de los medios de comunicación, para la próxima centuria, tal y como lo planteaba alrededor de unos quince años atrás ese gran maestro de periodistas mexicanos que fue Alfonso Maya Nava, me inicié como reportera del ciberespacio en 1996, prácticamente al principio de la puesta en marcha de los servicios comerciales de Internet en México.

En aquellos años la red de redes era realmente la puerta a un universo desconocido, con dos puntos de referencia decentes para navegar exclusivamente en inglés: Yahoo! y Proyecto Gutenberg.

El maestro Maya Nava, un auténtico visionario, motivaba a quienes éramos sus discípulos a meternos a la Internet, investigar dentro de ella y plantear cómo se podía aprovechar ese territorio virgen de las tecnologías de la información para crear alternativas de comunicación social que respondieran de manera general a los requerimientos informativos de la sociedad hispanoparlante que apenas se familiarizaba con la red y, ya de modo particular, a las necesidades de información confiable y veraz de la sociedad mexicana.

Alfonso Maya Nava fue activo promotor de uno de los primeros sitios web independientes en español con contenidos periodísticos. Si mal no recuerdo, se llamaba algo así como “lapalabra” y era una colección de blogs con firmas destacadas del medio periodístico y literario del país, aderezada con resúmenes de noticias del día publicadas en los principales diarios impresos. Incansable defensor de la libertad de expresión y la pluralidad ideológica como pilares de la democracia,

Maya Nava imaginaba a la Internet como un espacio que no debía ser alcanzado por censuras de ninguna índole. De ahí que en varias ocasiones me sugirió que subiera a la red todos los trabajos que mis jefes de información en un medio impreso tradicional desechaban sistemáticamente porque no se ajustaban a su construcción de la realidad para efectos del posicionamiento político y económico de los directivos de la publicación.

Así, el primer texto que puse en un sitio gratuito de Geocities fue una breve entrevista que hice al entonces secretario general de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), Donald J. Johnston, en la escalera de un hotel en la Ciudad de México.

A pesar de la relevancia del personaje que había hablado en exclusiva para mí, que me atreví a acercármele fuera de la conferencia de prensa oficial, la entrevista no interesó a mis jefes; pero llamó la atención de algunos navegantes de la Internet que compartían mi visión de forjar un periodismo ciudadano sin fronteras en idioma español en la red; y a partir de ese momento -como se dice coloquialmente en mi país- me fui por la libre en el intento de consolidar un proyecto periodístico que se desligara de consignas e intereses de grupos políticos o económicos.

A través del tiempo, los cimientos del proyecto periodístico por el que yo he luchado desde el principio, permanecen; pero el avance ha sido mínimo en relación a su potencial de desarrollo, no obstante su significado en el entorno donde surgió, como respuesta positiva y proactiva a la Globalización, pues no es sencillo mantenerse en la línea de la independencia y, además, lidiar con esa imposición del mercado a la que no podemos escapar, que es la dualidad de la rentabilidad económica y social de los medios online.

Después de casi trece años de ardua labor, el sueño de lograr un periodismo ciudadano independiente y libre en la red, resulta por momentos una utopía para países como México, no sólo por el alto costo y la pésima calidad de los servicios de Internet, que se convierten en una traba tanto para el desarrollo de los medios de comunicación independientes, como para el acceso del público usuario de los medios online, sino también por las limitadas, si no es que nulas posibilidades de financiamiento de este tipo de medios, sin que se comprometa su libertad de expresión y el derecho de la sociedad a la información objetiva.

En ese mismo periodo los grandes medios de comunicación tradicionales (prensa escrita, radio y televisión) avasallaron rápidamente, por su poder político y económico, a los proyectos independientes de la red, que en alguna época se contaban por decenas de miles.

Mientras, la imagen del blogger disidente y solitario que hace sus propias investigaciones o comparte sus opiniones como mero pasatiempo de locos se vuelve una constante forzada por los mismos grandes medios en detrimento del periodismo independiente y profesional de tiempo completo.

No hablaré por el momento de la censura que se ejerce en la Internet a través de las “normas de conducta” de los grandes monopolios de la red de redes a nivel internacional; pero baste mencionar aquí que si bien sigo pensando que el periodismo online es el futuro y convergencia de los medios de comunicación de aquí en adelante, también me queda claro que es urgente innovar algunos esquemas de trabajo periodístico con miras a darle mayor peso, relevancia y credibilidad a los medios online independientes: dejar de jerarquizar la información a partir de lo que publican las agencias de noticias internacionales oficiosas, abandonar los manuales de estilo del periodismo amarillista, característico de la segunda mitad del siglo XX, y explicar al público por qué los acontecimientos trascendentes de un lugar remoto no pueden ser más la nota de color para llenar espacios, sino que se tienen que enfocar en la dimensión de sus repercusiones en la vida cotidiana del ciber-lector/ciber-escucha o ciber-vidente.

Con base en estas ideas me propongo, en este espacio, hacer periódicamente una serie de reflexiones sobre la práctica del periodismo online en español que busca abrirse su propio camino y prestigio para la historia.

www.silviameave.net

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