Modus Operandi en Pueblo Chico

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Eran alrededor de las dos de la tarde del 26 de Diciembre 2011 cuando entré a la Bodega Aurrerá Xochimilco y me dirigí al mostrador de atención a clientes para cobrar un dinero que me enviaron de los Estados Unidos a través de MoneyGram. No era la primera vez y aunque las empleadas del establecimiento de repente hacen cosas raras como recolectar el dinero de los pagos de MoneyGram de las cajas registradoras o pagar cantidades importantes en billetes de baja denominación y monedas, siempre había pensado que todo entra dentro de lo folclórico de la tienda, cuya clientela es mayoritariamente semi-urbana e hipotéticamente de escasos recursos. Así que en ningún momento lo he considerado un lugar inseguro.

Hoy, como en otras ocasiones, me formé en la línea de espera de atención a clientes y cuando me tocó mi turno, le dije a la empleada que iba a cobrar un dinero de MoneyGram. Le di un papel con el número de referencia y mi identificación oficial. La empleada se fue a la computadora para buscar la transacción, cuando de improviso llegó de la calle una mujer gritando que la empleada de Bodega Aurrerá le había dado su dinero MoneyGram incompleto.

En ese momento, la mujer que estaba formada detrás de mi en la fila me preguntó que si le podía decir de qué talla era su pantalón para cambiar algo que había comprado. Se me hizo extraña esa petición; pero bajé la vista para checar la etiqueta del pantalón y rápidamente regresé a la escena de las mujeres que estaban discutiendo porque la recién llegada decía que la empleada le había robado parte de su dinero. En ese momento vi con sorpresa que la empleada entregaba a la mujer que venía de la calle mi identificación oficial y el papel con el número de mi transacción.

La presunta clienta que llegó de la calle tomó con naturalidad mis documentos y cuando estaba a punto de embolsárselos, le reclamé y, desafiante, le dije que los documentos que tenía eran míos y que me los devolviera. La mujer me dijo que la empleada le había robado dinero al cobrar en MoneyGram y eso la había trastornado. Le arrebaté mi documento de identidad y el papel con los datos de la transacción, mientras la supuesta clienta se daba la vuelta para salir del establecimiento comercial, a pesar de que insistió en que le faltaba dinero y la empleada aseguraba que le había entregado todo lo que debía cobrar.

Yo reclamé a la empleada de Bodega Aurrerá que sin más le hubiese entregado mis documentos a la mujer que vino de fuera, si estaba atendiéndome a mí; le dije que pusiera atención a su trabajo y le pedí su nombre. Sin embargo ignoró mis comentarios y se limitó a responderme que estaba nerviosa porque manejaba dinero y que no podia ocuparse de todo (¿?).

Alegué que yo había llegado desde antes que la supuesta clienta quejosa, solicitando la entrega de mi dinero y ella había dejado todo por atender a la mujer que se había colado a la fila y que, además, no tenía sentido ni había motivos para que entregara mis documentos a una persona extraña. Le pedí nuevamente mi dinero y me dijo de mala gana que no me lo iba a dar porque la persona que me envió el dinero desde Estados Unidos sólo registró mi apellido paterno y que mi identificación oficial tenía dos apellidos. Le comenté que anteriormente había cobrado dinero sin mayor problema; empero ella fue tajante y me dijo que debía pedir a la persona que me enviaba el dinero que corrigiera mi nombre para que coincidiera exactamente con mi identificación oficial, la cual tuve que arrebatarle porque mientras hablaba conmigo jugueteaba con ella, como un mago ilusionista que está a punto de desaparecer una carta debajo de la manga.

Mientras escribo esto recuerdo que perdí de vista a la mujer que me preguntó sobre la talla de su pantalón y creo que ella pudo ser una tercera en acción concertada para un intento de robo.

Quise hablar con el gerente de la tienda, que según me informaron, se llama Roberto Pérez. Sin embargo, el sujeto nunca apareció para atender mi reclamo, a pesar de que la jefa de seguridad de la entrada de personal lo voceó durante más de diez minutos a través de un radiolocalizador y por un micrófono, luego de que le expliqué cuál era el asunto que quería reportar.

Para ese momento yo estaba ya convencida de que la empleada y las dos presuntas clientas a mi alrededor estaban coludidas para robar mis documentos y cobrar mi dinero. No quiero imaginar si el gerente a esa hora sabía del incidente y por eso se negó a dar la cara.

Dado que no se consumó el delito de robo de mis documentos, no fui a levantar la denuncia al Ministerio Público; pero sí envié ya una nota de reclamo tanto a Walmart de México, consorcio propietario de Bodega Aurrerá, como a MoneyGram, empresa que confía sus transacciones de envíos de dinero a Bodega Aurrerá, para que investiguen a la empleada y a posibles cómplices, incluyendo al gerente; que podrían tener su modus operandi para despojar a quienes cobran remesas en esa zona de la Ciudad de México.

Por lo pronto, yo no volveré a la tiendita de la Mamá Lucha para cobrar mi lana MoneyGram, pues con una vez basta si la intención es lo que cuenta. <<>>

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